El libre comercio y la peste

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En los primeros años del siglo XX, las autoridades de la competencia de EEUU, estuvieron asfixiadas con persecuciones de infracción y de carteles a causa de dicha competencia.

Fue esa actitud pionera, la cual incitó a que se consolidará la economía de mercado y a parte del liderazgo a nivel mundial de ese país.

No obstante, esa implementación fue suspendida por varios años por causa de la incorporación de EEUU a la primera guerra mundial.

Una situación semejante se ocasionó en la Gran Depresión en el año 1929. Por otra parte, tenemos que, en la segunda guerra mundial, el blanco era las colusiones internacionales, las cuales tenían más peso que las internas.

Se puede decir, que toda situación de emergencia tales como las catástrofes naturales y las guerras, sueles ser tanto anormales como excepcionales. Lo que viene siendo una conspiración, en contra del buen funcionamiento de la economía y su derecho, del presupuesto de la libre competencia y de cada institución.

Es de suponerse que es normal que los competidores se desestimen entre ellos, existiendo una muy pequeña alternativa de colaboración y solidaridad. Así como también el empleo de las formas del derecho, lo que tendría sutileza en las argumentaciones.

 

Situación que desencadena el Covid-19

 

El libre comercio y la peste

Fuente de imagen. Freepik.com

 

El más temible e invisible Covid-19, ha logrado carcomer y azotar en tan poco tiempo el funcionamiento de la globalización, no nos permite acceder a ninguna tregua. Ya que no solo nos vemos en la obligación, de estar prisioneros en nuestros propios hogares, y vivir con el constante temor de ser contagiados. Sino que también las autoridades están en la obligación hacer decretos excepcionales en cuanto a regímenes e incluso a tomar medidas drásticas por la presión que proporciona dicho virus.

En consecuencia, podemos adelantarnos que, en poco tiempo, vamos a estar viviendo otro tipo de situación que ya se veía venir: recesión económica. Esto se debe a que las compañías se les va a dificultar continuar con la producción y cancelar sueldos, motivos que permitirá que los despidos aumenten, así como las insolvencias.

Vamos a presenciar como las cadenas de pagos se desestabilizarán y en ciertos casos se romperán. La disminución de las exportaciones e importaciones se acrecentará.

Habrá dificultades en cuanto a la distribución de los bienes, y para rematar se puede experimentar, tanto la alza como la escasez de los precios de ciertos productos.

Si analizamos el ámbito empresarial, observamos como las agencias más relevantes a nivel mundial ya están reaccionando ante este escenario negativo.

Algunas ya han dado declaraciones, donde muestran sus garras, que estarán pendientes a la probabilidad de que exista alguna infracción a la ley de competencia tal como: Reacciones Comparadas de Agencias de Competencia a raíz de la Crisis del Coronavirus, CeCo, 2020.

Además, otras, alegaron que están dispuestas a adquirir precios excesivos a causa de la crisis; aunque esta parte es una controversia, catalogado ilícito en varios países, los acaparamientos que son correspondientes a una figura penal, y mucho menos la publicidad de productos mágicos que obviamente es engañosa, lo que es más propio del derecho del consumidor.

En definitiva, la problemática radica en los no acuerdos de colaboración entre las distintas empresas, bien sean horizontales o verticales, y así poder consolidar tanto la distribución y oferta de la carencia de los respectivos servicios y productos en una situación de catástrofe como la que estamos viviendo en la actualidad.

El gobierno inglés, informó que está haciendo transmutación sobre una ley, que le permita a los sitios de abastecimiento como los supermercados, compartir entre ellos información de stock, en cuanto a los centros de distribución, de los transportes e incluso de los empleados, además de coordinarse acerca de los horarios de los establecimientos.

Justo ese día del tal aviso, la agencia australiana, obtuvo una solicitud de la asociación de bancos, el propósito de dicha unificación es la de coordinar los esfuerzos en el escenario salvaje y darle apoyo a las pequeñas empresas, las cuales tendríamos que posponer la cancelación de intereses por seis meses, lo cual se acogió de manera transitoria en 24 horas.

Pocos días después, la autoridad estadounidense el DoJ en conjunto con la FTC publicó una carta, fortaleciendo las maneras de colaboración pro-competitivas entre las empresas, las cuales no violaran la ley. Ofreciendo asesoría en cuanto a las dudas, respondiendo preguntas y la revisión de contratos en un plazo de unos 7 días.

Haciendo recordatorio de los escenarios pasados donde ya han existido experiencias de joint ventures, aceptado por la autoridad, tal como lo ocurrido en asuntos de investigación know-how, en la consolidación de factores técnicos y las compras en conjunto ante la autoridad.

 

Medidas para controlar el desabastecimiento

 

En un renglón semejante, la European Competition Network manifestó que una situación particular como la que se está viviendo en la actualidad, puede desbocar la necesidad de que las empresas entre sí, colaborarán y de esta manera tener asegurado la provisión de los servicios y bienes al consumidor. Asegurando que no harían ninguna intervención ante las medidas necesarias y así impedir un desabastecimiento.

A su vez, casi al mismo tiempo la autoridad de competencia inglesa, publicó una guía donde explica los criterios aplicables de dicha ley que se empleará en cuanto a los esfuerzos de las compañías para abastecer la población ante esta pandemia.

Recordando un caso donde se tensó la libre competencia a causa de una catástrofe, en determinación al terremoto del año 2010, a parte del programa de manos a la obra del Ministerio de Interior, dicho programa consistía en obtención de líneas de crédito a los municipios que habían sido afectados y así pudiesen tener la adquisición de materiales en las grandes cadenas de construcción.

Al poco tiempo de que el gobierno diera anuncio de la iniciativa, hubo una denuncia por los abusos de los precios, sin embargo, fue descartada meses después.

Puede que el gobierno fomente altos niveles de espacios de cooperación entre las compañías y de esta manera tener seguros el suministro de los servicios y bienes a la población, mientras que la peste siga haciendo de las suya, o puede que las empresas tomen la iniciativa por su cuenta.

De ser así, es necesaria analizar el impacto que estas acciones puede desenfrenar, frente a las instituciones de libre competencia, y evitará el retorno de los logros adquiridos en los 60 y más años que se han alcanzado, pero manteniendo presente el afán de estos tiempos.

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