La paradoja del ahorro keynesiana, su significado

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Suena realmente inquietante esta frase: “la paradoja del ahorro”. Parece un especial de cuarto milenio, pero aunque parezca tan misterioso en realidad no lo es tanto. Esta paradoja del ahorro, también llamada paradoja de frugalidad o austeridad (lo vamos arreglando), debe su origen a un economista británico de la primera mitad del siglo XX llamado John Maynard Keynes, Keynes para los amigos. Para ser colega mío era un tipo majo (los economistas solemos ser unos sosos 😬), de esos que caen bien.

Fue el creador del keynesianismo tras el crack del 29 📉, que afirmaba que para salir de las crisis hay que impulsar la demanda. ¿Y eso como se hace?, pues gastando pasta, principalmente aumentando el gasto público, y en consecuencia el déficit público. Pero vamos a meter ya el dedo en la llaga.

La paradoja del ahorro afirma que en una recesión económica, si se ahorra más, se acabará ahorrando menos. 😱

Origen de la paradoja del ahorro

Como bien hemos dicho antes, allá por 1929 tuvo lugar la mayor crisis jamás vista de la economía moderna. Por aquel entonces había creada una burbuja bursátil que no paraba de crecer, algo parecido a la burbuja inmobiliaria de la crisis que vivimos en 2007, hasta que aquella burbuja bursátil reventó y todo se vino abajo. Llegó entonces lo que se conoció como “la gran depresión”, una crisis económica sin precedentes, con unas tasas de paro descontroladas y una tasa de ahorro e inversión prácticamente nulas, así como una muy baja demanda agregada.

Y para luchar contra aquello apareció nuestro amigo Keynes, que decía que para luchar contra el desempleo y la baja demanda había que dar un pequeño empujón a esta misma demanda. Y te preguntarás cómo quería hacer eso. Pues muy simple, inyectando gasto público aunque creciera la deuda del estado. Esto se haría en épocas de recesión para luego suavizar ese gasto y amortizar ese déficit en épocas de bonanza económica.

Puedes pensar que este plan era una locura, pues te equivocas. Funcionó a la perfección, y se aplicó en las economías occidentales hasta mediados de los años 70, llamándose a esta época la “era dorada del capitalismo” 📈.

Esta introducción viene al pelo para lo que vamos a desarrollar más abajo, la llamada paradoja del ahorro, pues esa misma paradoja viene a defender la importancia del gasto para aumentar la renta y disminuir el desempleo. Lo vemos ya mismo.

Qué es la demanda agregada, definición y fórmula

La demanda agregada es el total de bienes y servicios demandados por un país o región, suponiendo unos precios fijos y en un período de tiempo concreto.

Puedes ver que es una definición bastante lógica, y es que la demanda agregada es lo que su propio nombre indica, todo lo que demanda (quiere comprar) un país en un tiempo determinada, ya puede ser el meses, trimestres, años…

Quizá no habéis oído hablar mucho de este término, pero si os comento otro término seguro que lo conocéis: El Producto Interior Bruto (PIB), ese de que se habla tanto en las noticias. Pues bien, a grandes rasgos el PIB es lo mismo que la demanda agregada, de ahí su vital importancia.

La demanda agregada como tal se calcula mediante una fórmula extremadamente simple, que viene a ser esta:

DA = C + I + G + (X – M)

Definamos variable por variable:

  • DA = Demanda agregada de un país
  • C = Consumo de todo el país
  • I = Inversión empresarial
  • G = Gasto público
  • X = Exportaciones
  • I= Importaciones

Qué es la paradoja del ahorro, definición

Hasta ahora todo bastante simple y entendible, y así lo vamos a continuar. Ahora pasamos a explicar en sí la paradoja del ahorro con este sencillo ejemplo, pero antes os vamos a dar una definición más concisa de lo que es la paradoja del ahorro, también llamada principio de frugalidad.

La paradoja del ahorro nos indica que en una recesión económica, si se quiere ahorrar más, se acabará ahorrando menos.

Muy curiosa esta teoría, parece una auténtica contradicción, pero seguimos con el ejemplo para que veas como funciona.

Supongamos una economía en la que todos los valores de la fórmula anterior son igual a 10 unidades (esto lo hacemos para simplificar el cálculo), quedando así:

DA = C + I + G + (X – M)
DA = 10 + 10 + 10 + (10 – 10)

Aplicando los cálculos nos queda que la Demanda Agregada sería de 30 unidades.

DA (PIB) = 30

Pues ahora vamos con otro concepto: la renta de las familias (lo que cada persona tiene), se puede gastar de dos formas, consumo y ahorro. En el ejemplo anterior hemos supuesto que las familias consumen 10 unidades (compran bienes y servicios). Pero recordamos que esta paradoja se aplica a períodos de recesión.

Imaginamos pues que las familias, por miedo a la crisis, deciden de esas 10 unidades que consumen, destinar 5 al ahorro por lo que pueda pasar en el futuro, veamos que pasa.

DA = C + I + G + (X – M)
DA = 5 + 10 + 10 + (10 – 10)
DA (PIB) = 25

¡Anda! que sorpresa, resulta que al decidir ahorrar 5 pues el PIB disminuye, o sea, la demanda agregada. Si hay menos demanda en la economía es lógico pensar que las empresas demandarán menos trabajo, subirá el desempleo y cerrarán empresas, con lo que las familias tendrán menos renta disponible, y tirarán de esos ahorros para el consumo básico de supervivencia, con lo que al final este tal Keynes parece que llevaba razón, ahorrar más produce que ahorremos menos.

Esta afirmación que parece de locos suele cumplirse. De hecho para salir de la recesión del 29 de la que hablamos antes se hizo precisamente lo contrario. El sector público dejó de ahorrar, o más bien tuvo un ahorro negativo, generando déficit público, y a su vez creando un efecto contrario al de la paradoja del ahorro, con lo que al disminuir el ahorro subió el consumo de las administraciones públicas en gasto público e inversión. Eso transfiere renta a las familias (si hago una carretera le pago un sueldo al peón caminero 😜), que se tradujo en consumo y no en ahorro, con lo que se salió de la recesión.

Aquí, y sobre todo en Europa 🇪🇺, en la crisis inmobiliaria de 2007 se hizo totalmente lo contrario. Las autoridades decidieron combatir la crisis no con gasto público, si no más bien con todo lo contrario, con ahorro 💰.

Todos recordamos la palabra “austeridad” y los famosos “recortes”. En aquel momento se eligió esta fórmula por miedo al déficit excesivo, y así nos fue, que hemos tardado en salir tímidamente de la crisis más de una década, y eso que esta crisis ha sido un cachorrito en comparación del crack del 29.

Portugal ha demostrado que Europa se equivocó con el planteamiento. Portugal fue rescatado por la UE, imponiéndole un plazo de pagos y un déficit realmente duros. Pues cinco años después, y tras aplicar una política de demanda expansiva junto con algunas otras medidas, ni la UE se cree lo que ha pasado, Portugal ha devuelto todo el rescate y su economía va como un tiro. Es lo que llaman el “milagro Portugués” , del que algún día me extenderé más en este blog.

Datos como este nos indican que la teoría keynesiana sigue funcionando 👍, y casi inexplicablemente ha sido paulatinamente sustituida por el neo liberalismo económico que defiende justamente lo contrario, la menor intervención en la economía del sector público, reduciendo el gasto público a mínimos vitales.

Críticas y ventajas al modelo keynesiano y a la paradoja del ahorro

La economía según Keynes, y por ende, la propia paradoja del ahorro han sido muy criticados durante el último medio siglo. Como decía antes, el neoliberalismo ha ido ganando terreno. Defienden que el sector público no debe ser una competencia para el privado, no debe competir por los recursos productivos y financieros, ya que puede desvirtuar el precio de equilibrio de los mismos y desestabilizar el sistema.

Criticas neoliberales al modelo keynesiano

El neo liberalismo afirma que todos los mercados están en equilibrio , que ante un mercado en desequilibrio el propio sistema tenderá a equilibrarlo a largo plazo.

A largo plazo estamos todos muertes.

John Maynard Keynes

Imaginemos un nuevo mercado de venta de móviles transparentes, que sé que es una tontería pero ¿molaría no?, y supongamos que todas las empresas poseen la tecnología para hacerlos. La empresa X decide lanzarlos al mercado, a 1000 euros (el coste de producción es 500) y resulta que se venden como churros y se hartan a ganar dinero 💶.

Esto producirá que más empresas se interesen en fabricarlos, llega la empresa Z y comienza la producción, pero para vender más que X los pone a 900 euros con el mismo coste, reduciendo su beneficio, pero aún sale muy rentable.

Ahora vemos como decenas de empresas pueden hacer lo mismo, y poco a poco el precio bajará y bajará hasta, según el neo liberalismo, tender al beneficio cero, con lo que el precio de los móviles tenderá a 500 euros, lo que es su punto de equilibrio de mercado.

Este es un ejemplo de equilibrio neo liberal sin intervención, pues defiende que si, por ejemplo, el sector público subvencionara el móvil con 100 euros, el precio tendería a 400, un precio que no es su equilibrio real. Por eso es por lo que defienden la no intervención del sector público en la economía, y critican la economía keynesiana.

Ventajas de la economía keynesiana

Pues todo esto del neo liberalismo está muy bien sobre el papel. La palabra equilibrio suena preciosa, se te llena la boca al decirla, pero hay un problema. El equilibrio no es sinónimo de equidad ☑️, y como sabéis que soy muy de ejemplos os pongo uno.

Imagina una aldea con 10 habitantes que celebra sus fiestas patronales y ofrece una comida popular para todos los habitantes. El alcalde compra 10 pollos asados para todos, pero 5 vecinos llegan antes y se comen dos pollos cada uno 🍗. Pues bien, la comida ha alcanzado el equilibrio (un pollo por persona está muy bien), pero no ha sido para nada equitativa. Mientras cinco vecinos están al borde del corte de digestión, hay otros cinco que se comerían hasta las uñas de los pies, no han comido nada.

Aquí es donde debe entrar el sector público, fijando cuantos pollos puede comer cada uno, para que al menos, comamos todos.

En esto se basa Keynes en sus políticas económicas. Que está muy bien el equilibrio, pero a veces hay que darle un pequeño empujón para que se acerque también a la equidad.

La paradoja del ahorro keynesiana, conclusiones

Soy de los que pienso que no se tiene que tomar nada en la vida como si fuera algo inmutable, de los que creen que no todo es blanco o negro, que existen entre medias una infinidad de colores preciosos que disfrutar 🌈.

La paradoja del ahorro en la realidad se cumple con bastante precisión en los supuestos teóricos, pero también se debe decir que la mayoría de los modelos de estudio tratan el resto de variables como estáticas. O sea, que implican que la subida del ahorro (bajada del consumo) disminuye el PIB. Pero qué pasaría si esta bajada del consumo se compensara con una subida de la balanza exterior (X – M) por ejemplo. Pues que entonces sube el ahorro pero no baja el PIB, y todo sería felicidad.

Esta es una de las debilidades de la paradoja del ahorro, que presupone las demás variables constantes, y en ello se basan la mayoría de sus detractores, además claro está, de las críticas al keynesianismo que la creó.

En conjunto, como antes he dicho, no hay que tomar esta paradoja como si fuera un catecismo, ni tampoco como si fuera una mentira. Más bien es una idea que ni se cumple ni deja de cumplirse, pero que se tiende a ella.

Es decir, si aumentara el ahorro de las familias no es matemático que baje el PIB, pero sí deberíamos hacer algo para compensar esa bajada del consumo, bien aumentando el resto de variables positivas o disminuyendo la negativa (importaciones).

Tenemos entonces una paradoja que se convierte en un buen indicador de qué hacer en ciertas situaciones, con todo el valor que esto significa, y todo lo que nos puede aportar a la hora de la toma de decisiones en una ciencia tan compleja como lo es la economía. 🙋‍♂️

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